Lo último: Nuevo informe del Departamento de Estado revela décadas de espionaje cubano dentro de EE.UU
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Lo último: Nuevo informe del Departamento de Estado revela décadas de espionaje cubano dentro de EE.UU

Durante más de medio siglo, agentes del régimen cubano habrían logrado infiltrarse silenciosamente en algunas de las instituciones más sensibles de Estados Unidos, reclutando espías, influyendo en universidades de élite y obteniendo acceso a información clasificada que, según un reciente informe, habría comprometido la seguridad nacional estadounidense durante décadas.

El documento, elaborado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, describe con detalle lo que califica como una de las campañas de inteligencia extranjera más prolongadas y sofisticadas dirigidas contra Washington. A diferencia de otros servicios de espionaje, el informe sostiene que La Habana desarrolló un modelo basado no en sobornos millonarios, sino en la captación de personas profundamente comprometidas ideológicamente con la Revolución Cubana.

Según el reporte, la inteligencia cubana convirtió las universidades estadounidenses en uno de sus principales campos de reclutamiento. El objetivo consistía en identificar estudiantes políticamente afines que, con el paso de los años, alcanzaran posiciones de influencia dentro del gobierno, el sector privado o las agencias de seguridad nacional. Para ello, el régimen habría utilizado programas académicos, intercambios universitarios y acuerdos de cooperación con numerosas instituciones estadounidenses, incluyendo universidades de gran prestigio.

La estrategia, sostiene el documento, era paciente y calculada. En lugar de buscar información inmediata, los servicios de inteligencia cubanos apostaban por cultivar durante años a sus futuros activos, esperando el momento en que estos obtuvieran acceso a documentos clasificados o posiciones estratégicas. De acuerdo con el informe, algunos de esos agentes permanecieron infiltrados durante décadas antes de ser descubiertos, causando un daño cuya magnitud, según las autoridades estadounidenses, resulta imposible de cuantificar.

Uno de los casos más impactantes citados es el de Víctor Manuel Rocha, exembajador estadounidense en Bolivia y antiguo alto funcionario del Departamento de Estado. Las autoridades federales sostienen que Rocha trabajó durante aproximadamente cincuenta años como agente secreto del gobierno cubano mientras ocupaba algunos de los cargos diplomáticos más relevantes de Estados Unidos. En 2024 fue condenado a quince años de prisión tras declararse culpable de conspirar para actuar como agente de un gobierno extranjero. El informe señala que incluso llegó a describir a Estados Unidos como “el enemigo” durante conversaciones grabadas por investigadores federales.

Igualmente emblemático resulta el caso de Ana Belén Montes, considerada durante años la principal analista sobre Cuba dentro de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA). Reclutada mientras cursaba estudios de posgrado, Montes llegó a informar directamente al Estado Mayor Conjunto y al Consejo de Seguridad Nacional. Las investigaciones concluyeron que entregó información altamente confidencial a La Habana, incluyendo identidades de agentes encubiertos y detalles sobre programas secretos de inteligencia. El propio informe cita evaluaciones oficiales según las cuales la información transmitida pudo haber contribuido a la muerte de militares y colaboradores estadounidenses en América Latina.

El documento también recuerda el caso del matrimonio formado por Walter Kendall Myers y Gwendolyn Myers, quienes colaboraron con la inteligencia cubana durante tres décadas desde el interior del Departamento de Estado. Ambos fueron condenados tras descubrirse que transmitían información clasificada mediante radios de onda corta, reuniones clandestinas y contactos directos con oficiales cubanos, llegando incluso a entrevistarse personalmente con Fidel Castro.

Otro capítulo está dedicado a la denominada Red Avispa, considerada una de las mayores redes de espionaje cubano descubiertas en territorio estadounidense. Según el informe, además de infiltrar organizaciones del exilio cubano en Florida, algunos de sus integrantes recopilaron información sobre instalaciones militares estadounidenses y participaron en operaciones destinadas a vigilar y desestabilizar a grupos opositores al régimen. El reporte también vincula a miembros de la red con la obtención de información previa al derribo, en 1996, de las avionetas de la organización Hermanos al Rescate, incidente en el que murieron cuatro personas.

En conjunto, el informe presenta una visión de la inteligencia cubana como una estructura que combina espionaje tradicional, operaciones de influencia política y propaganda dentro de una misma estrategia. Según sus autores, el objetivo no se limita a obtener secretos de Estado, sino también a moldear el debate público, cultivar simpatizantes y fortalecer la influencia de La Habana dentro de Estados Unidos mediante una red de colaboradores con distintos niveles de compromiso.

El documento concluye que esta estrategia, perfeccionada durante décadas, representa uno de los desafíos de contrainteligencia más persistentes enfrentados por Estados Unidos y advierte que comprender su funcionamiento resulta esencial para prevenir futuras operaciones de infiltración.