Nuevas instalaciones de espionaje chino en Cuba generan preocupación en EE.UU: imágenes satelitales revelan expansión de capacidades de inteligencia
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Nuevas instalaciones de espionaje chino en Cuba generan preocupación en EE.UU: imágenes satelitales revelan expansión de capacidades de inteligencia

A solo 90 millas de las costas de Estados Unidos, una silenciosa transformación tecnológica avanza en territorio cubano. Lo que para algunos podría parecer un conjunto de antenas y estructuras aisladas en medio del campo, para expertos en seguridad nacional representa algo mucho más significativo: la posible expansión de una red de espionaje capaz de interceptar comunicaciones y monitorear actividades estratégicas estadounidenses en el Caribe y más allá.

Un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) ha reportado nuevas imágenes satelitales comerciales analizadas en 2026 que muestran avances importantes en dos instalaciones cubanas que han sido vinculadas durante años a operaciones de inteligencia electrónica. Los hallazgos han reavivado las preocupaciones en Washington sobre la creciente presencia de China en la isla y el papel de Cuba como plataforma de vigilancia a escasa distancia del territorio estadounidense.

Durante décadas, la ubicación geográfica de Cuba ha convertido al país en un punto de enorme valor estratégico para la recopilación de inteligencia. Sin embargo, las recientes advertencias de funcionarios estadounidenses sobre la expansión de actividades de espionaje chinas y rusas han colocado nuevamente a la isla bajo el foco de atención.

Uno de los sitios que más preocupa a los analistas se encuentra en Bejucal, una localidad ubicada al sur de La Habana. Allí, imágenes captadas durante los últimos dos años revelan la finalización de una sofisticada matriz de antenas diseñada para la localización y seguimiento de señales de radio de alta frecuencia.

Nueva instalación en Bejucal, Cuba (Antes y después). Imagen del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS)

Según expertos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), la instalación cuenta ahora con una configuración circular compuesta por 32 antenas, una estructura considerablemente más grande y avanzada que cualquier otra observada previamente en Cuba. Este tipo de sistema, conocido como CDAA (Circularly Disposed Antenna Array), es utilizado principalmente para detectar el origen geográfico de transmisiones de radio y comunicaciones electrónicas.

La importancia de esta capacidad radica en que permite identificar y rastrear señales emitidas a grandes distancias. Desde su ubicación en el occidente cubano, la instalación de Bejucal podría facilitar el monitoreo de movimientos militares, operaciones navales y actividades aéreas estadounidenses en el Caribe, el Golfo de México y gran parte de la costa sureste de Estados Unidos.

Aunque no existe evidencia pública concluyente que demuestre la participación directa de China en el complejo, numerosos informes, testimonios ante el Congreso estadounidense y declaraciones oficiales han asociado durante años esta instalación con intereses chinos. Funcionarios estadounidenses han señalado recientemente que al menos tres sitios en Cuba estarían siendo operados por Beijing, y Bejucal figura entre los principales candidatos.

Mientras tanto, otro proyecto de características similares ubicado en El Salao, cerca de Santiago de Cuba, presenta una evolución mucho más lenta. Las obras comenzaron en 2021 y para 2024 ya contaban con una estructura central, bases para futuras antenas y diversas instalaciones de apoyo.

Sin embargo, nuevas imágenes obtenidas en mayo de 2026 muestran que la construcción continúa prácticamente detenida. No se observan antenas instaladas ni señales claras de que la instalación se encuentre operativa. Aun así, algunos cambios recientes sugieren que el proyecto no ha sido abandonado por completo.

Entre las modificaciones detectadas destaca la repavimentación y reubicación de una carretera de acceso que ahora conduce hacia el centro de la instalación. Los analistas consideran inusual la presencia de una vía pavimentada atravesando una matriz activa de antenas, lo que refuerza la hipótesis de que el sitio todavía se encuentra en fase de desarrollo o podría ser destinado a otro propósito.

Si eventualmente se completa, la instalación de El Salao podría complementar las capacidades de Bejucal, ampliando significativamente la cobertura geográfica de vigilancia sobre el Caribe oriental, Centroamérica y el Atlántico occidental. Operando conjuntamente, ambos complejos permitirían mejorar la capacidad de triangulación y localización de señales en una amplia región del hemisferio occidental.

El avance de estas instalaciones podría convertirse en un nuevo punto de tensión entre Washington y La Habana. En mayo de 2026, la administración del presidente Donald Trump emitió una orden ejecutiva imponiendo nuevas sanciones contra el gobierno cubano. Entre las razones citadas por la Casa Blanca figura precisamente la presencia en Cuba de instalaciones utilizadas por potencias extranjeras para obtener información sensible relacionada con la seguridad nacional de Estados Unidos.

A medida que continúan las obras y aumentan las interrogantes sobre el verdadero alcance de estas capacidades, el futuro de estas instalaciones podría convertirse en un tema central en cualquier negociación entre ambos países. Lo que sucede hoy en estos discretos complejos tecnológicos podría tener importantes implicaciones para la seguridad regional durante los próximos años.