“Deberían irse”: el monólogo de Yia Caamaño que estremeció a miles de cubanos y desató una ola de emociones en las redes
En apenas unas horas, un video logró lo que pocas publicaciones consiguen en el universo vertiginoso de las redes sociales: detener a miles de personas frente a la pantalla y hacerlas reflexionar, llorar, recordar y comentar. La actriz cubana Yia Caamaño se convirtió este fin de semana en el centro de una intensa conversación digital tras publicar el monólogo “Deberían irse”, una pieza audiovisual que superó las 100 mil reproducciones en menos de 24 horas y que ha provocado una avalancha de reacciones entre cubanos dentro y fuera de la Isla.
Basado en un texto del dramaturgo cubano Freddys Núñez Estenoz, el monólogo fue dirigido por la propia Caamaño junto al cineasta Jhona Tome, quien también estuvo a cargo de la fotografía y la edición. La obra está concebida como una dura interpelación a los dirigentes del gobierno cubano y aborda temas que forman parte del debate cotidiano de millones de cubanos: la emigración masiva, la separación familiar, los apagones, la crisis económica y el desencanto social.
Desde sus primeras palabras, el texto deja claro su tono crítico. Con una interpretación contenida pero cargada de intensidad emocional, Caamaño expresa el deseo de que quienes han gobernado Cuba durante décadas abandonen el poder y el país. A lo largo del monólogo aparecen referencias directas a la oscuridad provocada por los apagones, al sufrimiento de las familias divididas por la emigración y a la esperanza de un eventual reencuentro nacional.
Uno de los fragmentos que más impacto generó fue aquel en el que imagina el regreso masivo de los cubanos emigrados. La frase “romperemos el récord de abrazos en una sola noche” se convirtió rápidamente en uno de los pasajes más compartidos y citados por los usuarios.
La respuesta en Instagram fue inmediata y masiva. Un análisis de los cientos de comentarios publicados revela varios patrones claros. El primero es la profunda carga emocional que despertó la interpretación de Caamaño. Expresiones como “me hiciste llorar”, “piel de gallina”, “me ericé” y “no puedo evitar llorar” aparecen repetidamente, evidenciando que el video conectó con sentimientos muy personales relacionados con la nostalgia, la pérdida y la separación familiar.
Otro elemento dominante fue el respaldo al mensaje político del monólogo. Numerosos usuarios escribieron frases como “Viva Cuba Libre”, “Patria y Vida”, “Que se vayan ya” o “hablaste por millones de cubanos”. Estos comentarios reflejan que una parte significativa de la audiencia interpretó la obra como una representación de frustraciones acumuladas durante años y de aspiraciones de cambio para el país.
También destacó la identificación con la realidad de la emigración. Muchos comentaristas se centraron precisamente en la idea de los abrazos y los reencuentros familiares. Para miles de cubanos dispersos por el mundo, la separación de padres, hijos, hermanos y amigos sigue siendo una de las heridas más profundas de la crisis migratoria. Varios usuarios afirmaron que esa frase resumía mejor que ninguna otra el anhelo de volver a reunirse con sus seres queridos.
La calidad artística de la actuación fue otro de los aspectos más elogiados. Comentarios como “magistral”, “eres la mejor actriz de estos tiempos”, “no fue actuado” o “estoy viendo a una actriz actuar sin actuar” resaltaron la capacidad de Caamaño para transmitir autenticidad y emoción. Muchos seguidores recordaron incluso sus trabajos en la televisión cubana y destacaron la evolución de su carrera.
Sin embargo, entre las miles de reacciones favorables también aparecieron voces discrepantes. Algunos usuarios defendieron los logros históricos de la Revolución Cubana y argumentaron que cualquier análisis sobre la situación actual del país debería incluir el impacto del embargo estadounidense. Aunque minoritarias, estas opiniones mostraron que el debate sobre las causas de la crisis cubana sigue generando profundas divisiones.
Más allá de las posiciones ideológicas, el fenómeno generado por “Deberían irse” demuestra el poder que todavía tiene el arte para canalizar emociones colectivas. En un momento marcado por apagones, dificultades económicas y una emigración sin precedentes, el monólogo de Yia Caamaño logró convertirse en algo más que un video viral: para muchos cubanos fue una expresión de dolor compartido, esperanza y deseo de un futuro diferente para la nación.
