Manolín confiesa reunión secreta con la dictadura de Cuba: “Hasta Otaola tiene que caber en su país”
El cantante cubano Manolín El Médico de la Salsa volvió a encender las redes sociales tras publicar un extenso mensaje en Facebook en el que lanzó duras críticas contra la Revolución Cubana y reveló detalles inéditos de una reunión sostenida con autoridades del gobierno durante su regreso a la Isla hace unos cinco años.

En el texto, el popular salsero asegura que durante décadas intentó convencer a la dirigencia cubana de la necesidad de transformar el sistema político del país y avanzar hacia una democracia que garantizara derechos para todos los ciudadanos, independientemente de sus ideas.
“La Revolución cambia o desaparece”, afirma haberles repetido durante casi 30 años a los dirigentes cubanos, incluyendo cartas enviadas a Fidel Castro, Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel.
Sin embargo, uno de los momentos más llamativos de su relato no estuvo relacionado con sus críticas al sistema, sino con una pregunta que asegura haber recibido durante aquella reunión oficial.
Según Manolín, después de defender la idea de una Cuba donde pudieran convivir personas con diferentes pensamientos políticos, uno de los presentes le preguntó directamente:
—“¿Hasta Otaola?”
La referencia era a Alexander Otaola, una de las figuras más polémicas y críticas del gobierno cubano en los últimos años.
La respuesta del cantante fue inmediata.
“Pues sí, hasta Otaola tiene que caber en su país”, recordó haber contestado. Para el intérprete, la verdadera democracia consiste precisamente en permitir la convivencia entre personas con opiniones opuestas, sin exclusiones políticas ni ideológicas.
La anécdota ha llamado especialmente la atención porque muestra que incluso dentro de espacios de diálogo con el poder, el nombre de Otaola aparecía como símbolo de la profunda polarización política que existe entre el gobierno cubano y parte de la oposición en el exilio.
Pero las revelaciones de Manolín no terminaron ahí.
El artista aseguró que, tras aquella reunión y luego de reanudar sus presentaciones en Cuba, supo que una figura identificada por él como “El Cangrejo” habría estado considerando enviarlo a prisión.
Aunque no menciona nombres directamente, el apodo “El Cangrejo” ha sido utilizado en numerosas ocasiones por sectores críticos para referirse a un nieto de Raúl Castro.
“Pasó el tiempo y después me enteré de que el Cangrejo estaba planeando meterme preso”, escribió el músico, sin ofrecer más detalles sobre las circunstancias que rodearon esa supuesta intención.
A lo largo de toda la publicación, Manolín se presenta como un artista que nunca aceptó guardar silencio frente al poder y que pagó un alto precio por mantener sus posiciones. Según afirma, pasó buena parte de su carrera censurado o limitado profesionalmente debido a sus diferencias con las autoridades.
El mensaje concluye con una sentencia que resume el eje central de su reflexión política: la convicción de que el sistema cubano agotó sus posibilidades de reforma.
“No cambiaron y se les acabó el tiempo”, escribió el salsero, cerrando una publicación que rápidamente generó reacciones entre seguidores, opositores y defensores del gobierno, reavivando una vez más el debate sobre el futuro político de Cuba y el papel de figuras públicas que, como Manolín, han decidido expresar abiertamente su desacuerdo con el rumbo de la Revolución.
