Nuevo ataque iraní en Kuwait hiere a militares estadounidenses y enfría negociaciones en Washington
En un nuevo capítulo de la escalada en Medio Oriente, al menos cinco estadounidenses resultaron heridos tras un ataque con misiles contra la base aérea Ali Al Salem en Kuwait. El agresor fue un misil balístico lanzado por fuerzas iraníes, que también causó graves daños a dos drones MQ-9 Reaper, valorados cada uno en cerca de 30 millones de dólares, según fuentes con acceso directo al incidente.
Este hecho sucede justo cuando en la Casa Blanca, tras una reunión de dos horas para evaluar la posible extensión del alto al fuego con Teherán, no se logró ningún acuerdo. El presidente Donald Trump mantiene firmes sus condiciones, exigiendo que Irán detenga su programa nuclear, entregue sus reservas de uranio enriquecido y abra el estrecho de Ormuz sin peajes, puntos en los que no ha habido avances claros.
El ataque iraní se produjo en represalia por bombardeos estadounidenses recientes en el sur de Irán, aumentando la tensión en una región clave para el comercio energético mundial. Mientras tanto, Teherán muestra una postura hermética en las negociaciones, con importantes dudas sobre garantías y compromisos por ambas partes.
Este suceso no solo reaviva el enfrentamiento militar, sino que también complica las esperanzas de un acuerdo diplomático sostenible entre Estados Unidos e Irán, mientras la región permanece en alerta máxima.
