Murió Lindsey Graham: un senador clave que dejó huella en EE.UU. y en la política global
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Murió Lindsey Graham: un senador clave que dejó huella en EE.UU. y en la política global

La madrugada del domingo 13 de julio marcó el fin de una era en la política estadounidense con el fallecimiento de Lindsey Graham, senador por Carolina del Sur y una de las figuras más influyentes de las últimas dos décadas. A los 71 años, Graham murió después de una breve y repentina enfermedad, oficialmente atribuida a un paro cardíaco en su residencia de Capitol Hill. La noticia, comunicada por su equipo y replicada con profunda emoción por el Presidente Donald Trump, generó un impacto inmediato no solo en Washington, sino también en escenarios internacionales.

Lindsey Graham no era un senador cualquiera. Su carrera cobró relevancia por la intensidad y por la dinámica evolutiva de sus posturas políticas. Nacido en 1955 en Central, Carolina del Sur, Graham superó la tragedia personal de perder a sus padres joven y tener que criar a su hermana menor. Graduado en Derecho y coronel retirado de la Fuerza Aérea, comenzó su vida pública como legislador local y representante federal antes de llegar al Senado en 2002, reemplazando a Strom Thurmond, otro peso pesado del partido republicano.

El recorrido de Graham estuvo marcado por un fuerte enfoque en política exterior y defensa. Se le reconocía como un “halcón” dentro del Senado estadounidense y formó parte del grupo conocido como los “Tres Amigos” junto a John McCain y Joe Lieberman, cementando una agenda internacionalista basada en el respaldo a aliados estratégicos como Israel y Ucrania. Su reciente viaje a Kiev y la relación cercana con el presidente Volodimir Zelenski lo consagraron como un defensor vocal en la guerra contra Rusia. Su apoyo a sanciones y medidas de presión contra Moscú y su firme postura sobre Irán también reflejaron su compromiso con una política de intervención activa.

Pero la vida política de Graham estuvo lejos de ser lineal. Durante las elecciones primarias republicanas de 2016, se destacó como uno de los críticos más duros de Donald Trump, a quien calificó con términos severos e incluso se distanció públicamente de sus posturas. Sin embargo, tras la victoria electoral de Trump, Graham experimentó una metamorfosis: pasó a ser uno de sus aliados más leales, asesorándolo en temas clave y acompañándolo en actividades privadas como el golf. A pesar de una breve ruptura tras el asalto al Capitolio en 2021, su cercanía con Trump se mantuvo hasta el final de sus días, dejando un legado complejo y multifacético.

Durante su permanencia en el Senado, Graham presidió comités fundamentales, incluyendo el Comité de Presupuesto y el Comité Judicial. Su papel fue clave en procesos polarizadores, como la confirmación de jueces conservadores para la Corte Suprema, entre ellos Amy Coney Barrett, lo que redefinió el panorama judicial estadounidense para años. También participó en importantes debates sobre migración, tomando posiciones que a veces lo distanciaron de su base republicana tradicional.

La muerte de Lindsey Graham plantea ahora una pregunta urgente para la política de Carolina del Sur y del país: quién ocupará su espacio. Según la legislación estatal, el gobernador Henry McMaster designará a un reemplazo temporal hasta enero, mientras que el Partido Republicano deberá organizar una primaria especial para elegir un nuevo candidato de cara a las elecciones legislativas generales de noviembre.

En el plano internacional, las condolencias y reconocimientos no se hicieron esperar. Volodimir Zelenski definió a Graham como un “verdadero defensor de la libertad”, mientras que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu lo recordó como “uno de los más grandes amigos de Israel”. Figuras como Ursula von der Leyen también expresaron su pesar, reflejando la influencia global que el senador tenía más allá de las fronteras estadounidenses.

Al cerrar un capítulo crucial de la política estadounidense, el legado de Lindsey Graham queda grabado en su resiliencia personal, su capacidad para reinventarse y su papel decisivo en momentos de alta tensión política. Como lo resumió Donald Trump en su mensaje, Graham fue “un verdadero patriota estadounidense” cuyo recuerdo seguirá presente en los pasillos del Capitolio y en el escenario internacional.