Cinco años del 11J en Cuba: Washington intensifica presión y alerta sobre retrocesos en derechos humanos
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Cinco años del 11J en Cuba: Washington intensifica presión y alerta sobre retrocesos en derechos humanos

Este sábado se cumplieron cinco años de las históricas protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba, un momento que sacudió al régimen y evidenció un profundo descontento social. Desde Washington, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aprovechó la conmemoración para reiterar el compromiso de su gobierno de aumentar la presión sobre La Habana, exigiendo la liberación inmediata de todos los presos políticos y advirtiendo que seguirán utilizando “todas las herramientas a su disposición” para fomentar transformaciones políticas y económicas en la isla.

Rubio rememoró aquella temprana mañana en que miles de cubanos marcharon simultáneamente en más de 70 localidades, impulsados por el anhelo de libertad, una vida digna y el respeto a los derechos fundamentales. Sin embargo, la respuesta oficial fue contundente y represiva: arrestos masivos, detenciones arbitrarias y agresiones contra quienes se manifestaban pacíficamente. “El régimen respondió a su naturaleza: violencia y encarcelamientos”, enfatizó el funcionario estadounidense.

El mensaje de Rubio cobra fuerza ante un reciente informe de la ONG Prisoners Defenders, que contabilizó 1,306 presos políticos en Cuba al 9 de julio de 2026, entre ellos 40 menores; un número alarmante que incluye a 338 personas detenidas por su participación directa en aquellas protestas del 11J. Según Rubio, este panorama ilustra cómo la élite gobernante rechaza cualquier reforma genuina que amenace su control absoluto, mientras continúa sosteniendo actividades militares y de inteligencia vinculadas a países adversarios de Estados Unidos.

La crítica estadounidense se suma a la reciente ampliación de sanciones contra empresas relacionadas con GAESA, el conglomerado económico bajo mando militar que domina sectores clave de la economía cubana. A pesar de los intentos oficiales dentro de la Asamblea Nacional de aprobar una batería de 176 medidas económicas, Washington las descartó como insuficientes, dejando en claro que espera cambios más profundos y concretos para reconsiderar vínculos diplomáticos o asistencia humanitaria.

Esta conmemoración coincide además con una crisis interna que se agrava. El 10 de julio, el país registró un déficit de 2,341 megavatios en su Sistema Electroenergético Nacional, una cifra inédita que ha provocado apagones prolongados, algunos superiores a 80 horas consecutivas en varias provincias. A esta problemática se suma la severa escasez de combustible, acentuada tras la reducción en los envíos de petróleo venezolano desde comienzos de año, lo que impacta directamente en la actividad económica y la calidad de vida.

El aniversario también estuvo acompañado de otro hecho simbólico: el traslado del rapero y preso político Maykel “Osorbo” Castillo Pérez a la prisión de máxima seguridad de Guanajay, una acción interpretada por activistas como una represalia y un mensaje claro del régimen en un momento especialmente sensible para quienes continúan luchando por libertad.

Concluyendo su declaración, Rubio lanzó un llamado directo a los líderes cubanos: “Deben elegir comprometerse con reformas reales, paz y prosperidad, antes de que sea demasiado tarde”. Mientras tanto, Estados Unidos mantiene el foco en Cuba como un asunto prioritario que combina derechos humanos, seguridad regional y política exterior.

Cinco años después, la memoria del movimiento del 11J sigue viva tanto en el exilio como en la isla, recordando la persistente lucha de miles de cubanos por un cambio que, hasta ahora, sigue bloqueado por un sistema resistente al diálogo y la transformación.