Mike Waltz lanza dura advertencia contra el régimen cubano: “Son una amenaza y no vamos a tolerarlo por más tiempo”
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Mike Waltz lanza dura advertencia contra el régimen cubano: “Son una amenaza y no vamos a tolerarlo por más tiempo”

Las tensiones entre Washington y La Habana han vuelto a escalar con fuerza. En una de las declaraciones más contundentes emitidas por un alto funcionario estadounidense en los últimos meses, el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, aseguró que la administración del presidente Donald Trump ya no está dispuesta a tolerar la permanencia de un gobierno que, según afirmó, representa un riesgo directo para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Durante una entrevista concedida este domingo al programa Sunday Morning Futures, de Fox News, Waltz sostuvo que el régimen cubano no solo constituye una amenaza para los propios ciudadanos de la isla, sino que además sirve como plataforma para que China y Rusia desarrollen actividades de inteligencia a escasas millas del territorio estadounidense.

El diplomático afirmó que tanto Pekín como Moscú mantienen infraestructura dedicada a la recopilación de inteligencia, sistemas de interceptación de comunicaciones y personal militar en Cuba, una situación que, a su juicio, coloca a Estados Unidos frente a un desafío estratégico sin precedentes en el hemisferio occidental. “Esta administración no va a tolerarlo por más tiempo”, aseguró Waltz al referirse al gobierno cubano.

Las declaraciones llegan en un momento de creciente confrontación entre Washington y La Habana, mientras la Casa Blanca continúa endureciendo su política hacia el régimen comunista y aumentando la presión económica y diplomática sobre la isla.

Según Waltz, la presencia de estructuras vinculadas a China y Rusia convierte a Cuba en una pieza clave dentro de la competencia geopolítica que mantienen las grandes potencias. El embajador destacó que, a diferencia de años anteriores, la influencia militar y de inteligencia de estos países habría disminuido en otras zonas de América Latina, pero continúa concentrándose en territorio cubano.

Uno de los elementos que ha alimentado esta preocupación es un reciente informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), un centro de análisis con sede en Washington. El estudio, basado en imágenes satelitales comerciales, identificó actividad reciente en instalaciones ubicadas en Bejucal, al sur de La Habana, donde fue detectada una gran estructura circular compuesta por 32 antenas que, según los investigadores, podría utilizarse para operaciones de inteligencia de señales y seguimiento de transmisiones de radio en el Caribe y parte del sureste de Estados Unidos.

Sin embargo, el propio informe del CSIS aclara que no existe evidencia pública concluyente que demuestre que esa instalación esté controlada directamente por China o que el gobierno chino opere la infraestructura. Los especialistas señalan que las capacidades observadas podrían ser utilizadas por autoridades cubanas o, eventualmente, por socios extranjeros, aunque esa participación no ha sido confirmada mediante pruebas verificables.

Tanto La Habana como Pekín han rechazado reiteradamente las acusaciones de espionaje formuladas por Washington, calificándolas como parte de una campaña política y negando que existan bases militares o centros de inteligencia extranjeros operando en la isla.

A pesar de ello, el discurso de Mike Waltz evidencia que la administración Trump considera el asunto como una prioridad de seguridad nacional. Aunque el embajador no anunció nuevas sanciones ni acciones concretas durante la entrevista, sus palabras elevan significativamente el tono de la confrontación con el gobierno cubano y refuerzan la percepción de que Cuba ocupa nuevamente un lugar central en la estrategia estadounidense frente a la influencia de China y Rusia en el continente.

Con la relación bilateral atravesando uno de sus momentos más tensos en años, las declaraciones de Waltz anticipan que la presión política sobre La Habana podría intensificarse en los próximos meses, mientras el debate sobre la presencia de potencias rivales a apenas 90 millas de las costas estadounidenses continúa ganando protagonismo en Washington.